Hay violencias que golpean, que gritan, que matan. Pero hay otras que se ocultan detrás de costumbres, leyes, jerarquías, discursos religiosos, discursos científicos, medios de comunicación, e incluso detrás del silencio. Esta serie nace de la convicción de que no basta con denunciar los actos violentos —esos que a veces se logran registrar en una cámara o contar en una nota policial—, sino que necesitamos mirar hacia abajo, hacia los cimientos. ¿Qué estructuras permiten que el abuso exista, se repita y se justifique?

Inspirados en el Triángulo de la Violencia de Johan Galtung quien sostiene que existen tres dimensiones interrelacionadas de la violencia: la violencia directa, que es visible y física; la violencia estructural, que se encuentra en las instituciones sociales que causan daño de forma indirecta; y la violencia cultural, que proporciona justificaciones ideológicas que legitiman la
violencia.

Esta serie analiza la violencia no solo como agresión directa, sino como un sistema de relaciones que se sostienen en estructuras políticas, religiosas, económicas, legales, culturales y familiares. Estas violencias no son “errores” del sistema, sino parte de su diseño. La serie también nombra el patriarcado que ha disfrazado el poder de “protección”, el capitalismo que
ha hecho de los cuerpos mercancía, el racismo que deshumaniza selectivamente, y la colonialidad que sigue operando bajo nuevos ropajes.

Cada uno de los diez blogs que componen esta serie aborda una de estas estructuras desde una perspectiva crítica. No hablamos de teoría por teoría. Hablamos de vidas, de cuerpos, de historias silenciadas que claman por justicia, memoria y reparación.

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